Buscamos cosas que ya tenemos

El otro día pasé más de 20 minutos buscando por la casa mi mascarilla. Miré en todos los sitios donde la suelo dejar, moví la cómoda para ver si se había caído por uno de sus laterales, rebusque bolsillos de chaquetas y abrigos, miré en la lavadora por si se había quedado dentro y cuando ya estaba a punto de desistir, al rascarme la nariz noté que la llevaba puesta. No es la primera vez que me pasa algo así. Me ha pasado con las gafas de sol, que inevitablemente llevaba en la cabeza, con un bolígrafo que apaciblemente reposaba sobre mi oreja o incluso con las llaves de casa, que como siempre, estaban en el bolsillo de mi pantalón. A veces buscamos cosas que ya tenemos. 

Pasamos media vida  buscando el amor cuando en realidad, siempre estuvo allí

En el curso “Del apego al amor” estamos aprendiendo que en el amor pasa algo parecido. Nos hemos pasado media vida  buscando el amor cuando en realidad, siempre estuvo allí, dentro de nosotros esperando a ser ejercitado. Nos hemos dejado embrollar en bucles de necesidad, de afecto, de reconocimiento y de deseo, cuando lo más fácil hubiera sido empezar a buscar el amor dentro de nosotros/as mismas. 

Con la maestra guen K. Lochani aprendemos que nos hemos pasado la vida esperando recibir amor, cuando es mucho más fácil e importante aprender a cultivarlo. Nos hemos convencido que había que esperar a que viniera de fuera, cuando el amor más poderoso tiene que venir de dentro. Aprender a estimar pasa por dejar de pensar tanto en nosotros/as mismas y empezar a pensar en los demás.

Nos hemos convencido que había que esperar a que viniera de fuera, cuando el amor más poderoso tiene que venir de dentro.

Cuando nos enganchamos o apegamos a ser queridos/as, es decir, cuando esperamos que el amor venga de fuera, vamos generando una forma de amor (que en budismo ni siquiere tiene este nombre) que inevitablemente resultará dolorosa. Progresivamente este “amor” se convierte en una necesidad, sólo lo notamos por su ausencia. Por eso el Venerable Geshe Kelsang Gyatso nos recomienda que para aprender a amar, lo más importante es practicar una cosa muy simple: estimar a los demás.

El amor no es algo que nos falta, es algo que tenemos que aprender a dar.

En su libro “Cómo transformar tu vida”, nos advierte de que “cuando notemos que el apego empiece a surgir en nuestra mente, debemos estar alerta, porque dejarnos llevar por él, por muy agradable que parezca, es como lamer una gota de miel en el filo de una navaja”, esa forma de querer “a largo plazo siempre nos causará más sufrimiento”. Por esto es tan importante aprender a entender el amor como una práctica. Como una acción que surge de nosotros hacia los demás. El amor no es algo que nos falta, es algo que tenemos que aprender a dar.

Si estimamos a todos los seres sintientes, realizaremos de manera natural numerosas acciones virtuosas y beneficiosas. De forma gradual, nuestras acciones físicas verbales y mentales se volverán puras y beneficiosas, y nos convertiremos en una fuente de inspiración y felicidad para todo el que se encuentre con nosotros. Descubriremos por propia experiencia que esta preciosa mente de amor es la verdadera gema que colma todos los deseos, porque satisface tanto nuestros deseos puros como los de todos los seres sintientes. -Cómo transformar tu vida- Gueshe Kelsang Gyatso

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