Objetos de Meditación
Por lo general, podemos utilizar cualquier objeto virtuoso
como objeto de meditación.
Si descubrimos que como resultado de familiarizarnos con un determinado
objeto nuestra mente encuentra paz y bienestar, es señal de
que es beneficioso. Si produce el efecto contrario, significa que es
perjudicial y no nos conviene. También hay objetos neutros
que no producen en la mente efectos favorables ni desfavorables.
Existen innumerables objetos virtuosos, pero los más
importantes son los objetos de las veintiuna prácticas de
meditación sobre el Lamrim:
1 La preciosa existencia humana.
2 Muerte e impermanencia.
3 Los sufrimientos de los renacimientos inferiores.
4 La práctica de refugio.
5 Las acciones y sus efectos.
6 Renuncia al samsara.
7 Ecuanimidad.
8 Reconocimiento de que todos los seres son nuestras madres.
9 Aprecio de la bondad de todos los seres.
10 Igualarse uno mismo con los demás.
11 Desventajas de la estimación propia.
12 Ventajas de estimar a los demás.
13 Cambiarse uno mismo por los demás.
14 La gran compasión.
15 La práctica de tomar.
16 El amor que desea la felicidad de los demás.
17 La práctica de dar.
18 Bodhichita.
19 La permanencia apacible.
20 La visión superior.
21 Confianza en el Guía Espiritual.
Debemos meditar sobre nuestra preciosa existencia humana a fin de
reconocer y apreciar la magnífica oportunidad para
adiestrarnos en el Dharma de que ahora disponemos. Si apreciamos el
gran potencial de nuestra existencia humana, no la echaremos a perder
en actividades sin sentido.
Para vencer la pereza y asegurarnos de que nuestra práctica
se mantiene pura y libre de motivaciones mundanas, hemos de meditar
sobre la muerte y la impermanencia. Si practicamos el Dharma de
corazón, lograremos realizaciones con facilidad.
La meditación sobre los sufrimientos de los renacimientos
inferiores, la práctica sincera de refugio en las Tres
Joyas, el evitar acciones perjudiciales y el ejercicio de la virtud nos
protegen de caer en los reinos inferiores y nos garantizan que en vidas
futuras obtendremos preciosos renacimientos humanos dotados de las
condiciones necesarias para adiestrarnos en el Dharma.
Para generar de manera espontánea el deseo de alcanzar la
liberación última o nirvana, hemos de meditar
sobre los sufrimientos de los seres humanos y de los dioses. Este
deseo, llamado renuncia, nos anima a completar la práctica
de los caminos espirituales, los métodos propiamente dichos
que nos conducen al logro de la liberación total.
También tenemos que meditar en el amor, la
compasión y la bodhichita para reducir nuestra
estimación propia y sentir verdadero afecto hacia todos los
seres sintientes.
Con esta motivación pura hemos de adiestrarnos en la
meditación para lograr la permanencia apacible, un estado de
profunda concentración, y la sabiduría especial
denominada visión superior. De este modo, podremos disipar
nuestra ignorancia y eliminar las dos obstrucciones que nos impiden
convertirnos en un Buda.
Al confiar en un Guía Espiritual cualificado, abrimos la
puerta de la práctica de Dharma. Gracias a sus bendiciones,
generaremos fe y confianza en nuestro adiestramiento espiritual y
podremos lograr con facilidad las realizaciones de las etapas del
camino. Por lo tanto, es importante meditar sobre la manera correcta de
confiar en el Guía Espiritual.