Libros sobre budismo y meditación

Libros sobre budismo y meditaciónEn esta sección puedes consultar libros de budismo y meditación del reconocido autor y maestro de meditación Gueshe Kelsang Gyatso.

Todos los libros de Gueshe Kelsang están publicados por la editorial de la NKT, Editorial Tharpa

“Una de las presentaciones más concisas del camino budista en idioma occidental” – BBC

Esta notable colección de libros cualificados constituye la presentación más completa del camino budista hacia la iluminación disponible en lengua occidental.

Se han escrito originalmente en inglés y se han traducido a muchos idiomas.

Aquí encontrará libros sobre: Meditación básica budista Prácticas avanzadas de meditación El modo de vida budista Tantra budista Filosofía y psicología budistas

Nuevo Manual de Meditación

El arte de la meditación y el método para aplicarla en la vida
por Gueshe Kelsang Gyatso

Este libro, que continúa como un superventas, es un manual perfecto para la meditación diaria.
Escrito especialemente para el lector moderno que intenta incorporar la práctica de la meditación al agitado modo de vida, nos guía gracias a la secuencia de 21 meditaciones conocidas como lamrim, que conducen a experimentar verdadera paz interior.

Estas meditaciones enriquecen nuestras vidas ayudándonos a desarrollar cualidades especiales como claridad mental, amabilidad, paciencia y sabiduría. Nos ayudan a tratar de manera positiva cualquier situación en la que nos encontremos y a convertirnos gradualmente en una fuente de inspiración y alegría para los demás.

Con tantas y tantas personas volcándose a la ciencia interna de la meditación para solucionar sus problemas diarios, este libro es una compañía indispensable.

“En este tiempo de tensión y terrorismo internacional, en el que los gobiernos y grupos justifican la violencia como un método legítimo para lograr fines pacíficos, la perspectiva budista de Gyatso es particularmente estimulante . . . las palabras de Gueshe Kelsang Gyatso nos proveen de una inspiradora perspectiva hacia la paz.” FOREWORD MAGAZINE

Transforma tu vida

Un viaje gozoso
por Gueshe Kelsang Gyatso

Si seguimos los consejos contenidos en este libro, podremos transformar nuestra mente y nuestra vida, desarrollar nuestro potencial humano y encontrar paz y felicidad duraderas.

  • Cuál es el verdadero sentido de nuestra vida humana?
  • ¿Dónde podemos encontrar la felicidad?
  • Los verdaderos métodos para solucionar nuestros problemas   diarios
  • Cómo alcanzar la meta última

La riqueza interna de la compasión

Durante el descanso de la meditación, intentamos mantener una mente compasiva. Cuando nos encontremos con una persona, debemos recordar que está sufriendo y sentir compasión por ella. De este modo será como descubrir un valioso tesoro difícil de encontrar. La compasión que sentimos al contemplar a los demás es la riqueza interior suprema, una fuente inagotable de felicidad que nos beneficia no solo en esta vida, sino también en las futuras.

Como ya se ha mencionado, la riqueza externa no puede ayudarnos en vidas futuras, y ni siquiera podemos estar seguros de que nos vaya a hacer felices ahora, puesto que a menudo nos causa preocupaciones y puede incluso poner en peligro nuestra vida. Los ricos tienen que preocuparse de asuntos que no afectan a los pobres, como los ladrones, los negocios, el precio del dinero y la posición social.

Todo esto les produce una gran ansiedad. Mientras que la mayoría de nosotros podemos viajar con libertad, las personas ricas o famosas tienen que llevar guardaespaldas y corren el peligro de ser raptadas. Disfrutan de poca libertad y no pueden descansar tranquilas. Cuanto más elevada sea nuestra posición social, peor será la caída, por lo que es mejor no ponernos en un pedestal.

Por mucho que mejoremos nuestras condiciones externas, nunca podrán proporcionarnos felicidad pura ni protegernos del sufrimiento. La verdadera felicidad no existe en este mundo impuro. En lugar de esforzarnos por adquirir posesiones, es mejor que cultivemos la riqueza interna de la virtud que, a diferencia de la externa, nunca nos decepciona y nos ofrece la paz y felicidad que deseamos. Con un poco de práctica, podemos transformar a nuestros amigos en un tesoro y obtener la riqueza del amor, la compasión, la paciencia y demás virtudes.

Sin embargo, para poder hacer esto, nuestro amor por ellos ha de estar libre de apego o, de lo contrario, si dejan de complacernos o hacen algo que no nos gusta, nuestro aprecio por ellos se convertirá en odio. En realidad, solemos enfadarnos más con nuestros amigos que con nuestros enemigos o con los desconocidos.

Cuando nos enfadamos con nuestros amigos, los convertimos en maras. Los maras son personas o circunstancias que interfieren en nuestra práctica espiritual. Nadie es un mara por sí mismo, pero si permitimos que alguien estimule nuestras perturbaciones mentales, como el odio, el apego o la estimación propia, lo transformamos en uno. Los maras no siempre tienen cuernos o un aspecto terrorífico. Alguien que nos resulta agradable, que nos alaba y distrae continuamente, puede convertirse un obstáculo para nuestra práctica espiritual.

El que nuestros amigos sean maras o un tesoro depende por completo de nosotros. Si cultivamos la paciencia, el amor y la compasión con sinceridad, serán como joyas preciosas, pero si nos dejamos llevar con frecuencia por el odio, los convertiremos en maras. Si descubriéramos un tesoro enterrado bajo tierra o ganásemos una gran cantidad de dinero, nos sentiríamos muy afortunados.

No obstante, si tenemos en cuenta que la riqueza interior es superior a la externa, nos sentiremos mucho más afortunados al encontrarnos con alguien, que nos ofrece la oportunidad de aumentar nuestras virtudes. Para el sincero practicante compasivo, el mero hecho de encontrarse con otras personas, hablar con ellas o recordarlas es como encontrar un tesoro. Cuando un practicante se encuentra con alguien, aumenta su compasión, y sus actividades diarias, como ir de compras o charlar con los amigos, se convierten en causas para alcanzar la iluminación.

Ocho pasos hacia la felicidad

El modo budista de amar
por Gueshe Kelsang Gyatso

OCHO PASOS HACIA LA FELICIDAD es un comentario a las ocho maravillosas estrofas que componen una de las enseñanzas budistas más apreciadas. En este breve texto, Adiestramiento de la mente en ocho estrofas, compuesto por el gran Bodhisatva tibetano Langri Tangpa, se revelan eficaces métodos para abrir nuestro corazón a los demás y descubrir una fuente inagotable de felicidad.

Durante siglos, estos métodos han proporcionado paz y serenidad a innumerables personas en Oriente, y ahora, en el comienzo del nuevo milenio, Gueshe Kelsang Gyatso introduce estas antiguas perlas de sabiduría en nuestro modo de vida moderno.

La bondad de los demás

Todos los seres merecen ser objeto de nuestro amor porque han sido muy bondadosos con nosotros. Nuestra felicidad temporal y última dependen de su bondad. Incluso nuestro cuerpo es el resultado de la bondad de los demás porque no lo traemos con nosotros de nuestra vida pasada, sino que se desarrolla a partir de la unión del espermatozoide de nuestro padre y el óvulo de nuestra madre. Cuando fuimos concebidos, nuestra madre nos permitió crecer en su seno, luego nos alimentó con su propia sangre y soportó numerosas dificultades y los dolores del parto. Vinimos al mundo desnudos y con las manos vacías, pero desde el primer día recibimos un hogar, alimentos, vestidos y cualquier cosa que necesitáramos. Cuando éramos un bebé indefenso, nuestra madre nos protegía de todos los peligros, nos alimentaba, limpiaba y cuidaba con cariño. Sin su amor y bondad, hoy no estaríamos vivos.

Gracias a que nos alimentó y se preocupó de nosotros, nuestro pequeño cuerpo de bebé indefenso se ha convertido en el de un adulto. Toda esta ayuda se la debemos, directa o indirectamente, a todos los seres. Por lo tanto, cada célula de nuestro cuerpo es el resultado de la bondad de los demás. Incluso aquellos que no conocen a su madre han sido amados por otras personas. El mero hecho de que hoy estemos vivos es un testimonio de la gran bondad de los demás.

Debido a que tenemos este cuerpo humano, podemos disfrutar de los placeres y oportunidades que nos ofrece. En realidad, hasta los placeres más sencillos, como dar un paseo o contemplar una puesta de sol, los disfrutamos gracias a la bondad de innumerables seres. Nuestra capacidad para valernos por nosotros mismos también se la debemos a los demás, ya que ellos nos han enseñado a comer, andar, hablar, leer y escribir. Incluso el idioma que hablamos no lo hemos inventado nosotros, sino que es el producto de la aportación de numerosas generaciones. Sin él no podríamos comunicarnos con los demás ni compartir sus ideas. No podríamos leer este libro, aprender el Dharma ni pensar con claridad. Todos los servicios a los que estamos acostumbrados, como casas, coches, carreteras, tiendas, escuelas, hospitales y cines, son el resultado de la bondad de los demás. Cuando, por ejemplo, viajamos en coche o en autobús, lo damos todo por hecho, y nunca pensamos en las personas que han trabajado para construir las carreteras que hacen posible nuestro desplazamiento.

No importa si alguna de las personas que nos ayudan no tiene la intención de hacerlo. Sus acciones nos benefician y, por lo tanto, desde nuestro punto de vista son bondadosas con nosotros. En lugar de pensar en su motivación, que de todas formas desconocemos, debemos tener en cuenta el beneficio que recibimos de ellas. Todo el que contribuye de alguna manera a nuestro bienestar y felicidad, merece nuestra gratitud y respeto. Si tuviéramos que devolver todo lo que hemos recibido de los demás, nos quedaríamos sin nada.

Es posible que pensemos que nadie nos regala nada y que tenemos que trabajar para ganar dinero. Siempre que compramos algo o comemos en un restaurante, tenemos que pagar. Puede que tengamos un coche, pero también nos ha costado mucho dinero y debemos pagar la gasolina, los impuestos y el seguro. Sin embargo, aunque es cierto que nadie nos regala nada, debemos preguntarnos de dónde procede nuestro dinero. Por lo general, aunque tenemos que trabajar para ganarlo, son los demás quienes nos ofrecen un trabajo o los que hacen negocios con nosotros, por lo que podemos decir que tenemos dinero gracias a ellos. Además, somos capaces de desempeñar un determinado trabajo porque otras personas nos han instruido. Por lo tanto, donde sea que miremos, solo encontraremos la bondad de los demás. Todos estamos relacionados en una red de bondad de la cual no podemos salir. Todo lo que poseemos, incluso nuestra vida y felicidad, depende también de la bondad de los demás.

Nuestro desarrollo espiritual y la felicidad pura de la iluminación dependen también de la bondad de los demás. Los centros de Dharma, los libros y los cursos de meditación no surgen de la nada, sino que son el resultado del trabajo y la dedicación de numerosas personas. La oportunidad que ahora tenemos de leer y contemplar las enseñanzas de Buda y de meditar en ellas depende por completo de la bondad de otros. Además, como se mencionará después, si no hubiera seres sintientes con quienes practicar la generosidad, poner a prueba nuestra paciencia o sentir compasión, no podríamos adquirir las cualidades necesarias para alcanzar la iluminación.

En resumen, necesitamos a los demás para nuestro bienestar físico, emocional y espiritual. Sin los demás no somos nadie. Pensar que podemos vivir de manera independiente en nuestro pequeño mundo no se corresponde con la realidad. Es más realista pensar que somos como una célula dentro del inmenso cuerpo de la vida, distintos de los demás, pero íntimamente relacionados con ellos.

Dependemos por completo de todos los seres y ellos también se ven afectados por nuestras acciones. La idea de que es posible preocuparnos solo por nuestro propio bienestar y olvidarnos de los demás, o incluso buscarlo a costa de ellos, es absurda. Contemplando la ayuda que hemos recibido de los demás, hemos de tomar la siguiente resolución: «Debo amar a todos los seres sintientes porque son muy bondadosos conmigo». Después, sentiremos amor al contemplar que todos los seres y su felicidad son importantes. Intentamos fundir nuestra mente con este sentimiento durante cierto tiempo sin olvidarlo. Cuando surgimos de la meditación, hemos de mantener esta mente de amor, de manera que cuando nos encontremos con alguien, pensemos que esa persona y su felicidad son importantes. De este modo, estimar a los demás se convertirá en nuestra práctica principal.

El camino gozoso de buena fortuna

El sendero budista hacia la iluminación
por Gueshe Kelsang Gyatso

Presenta el sendero completo hacia la iluminación de una manera fácil de comprender y practicar. Enriquecido con relatos e inspiradoras analogías, revela el significado esencial de todas las enseñanzas de Buda según el orden en que se han de practicar y nos guía en todas las etapas meditativas que conducen hacia la iluminación. Si seguimos las enseñanzas que se muestran en esta preciosa obra, podremos cambiar nuestras vidas, desarrollar plenamente nuestro potencial humano y descubrir por nosotros mismos la ilimitada capacidad de paz y de felicidad que poseemos en nuestro interior.

Cómo aprovechar al máximo nuestra existencia humana

Cuando meditamos en el gran valor y la rareza de nuestra preciosa existencia humana, estamos haciendo una meditación analítica que nos induce a tomar la firme decisión de no desperdiciar ni un solo momento de nuestra vida y de aprovecharla al máximo poniendo en práctica el Dharma. Cuando esta determinación se manifieste en nuestra mente con claridad, hemos de tomarla como objeto de meditación de emplazamiento y concentrarnos para acostumbrarnos a ella.

Aunque ahora poseemos esta preciosa existencia humana dotada de libertades y dones, es posible que aún nos resulte difícil practicar el Dharma con sinceridad porque tenemos algún otro tipo de limitación como, por ejemplo, no tener tiempo para dedicarnos al estudio y a la meditación. No se encuentra con frecuencia a una persona que disponga de todas las condiciones idóneas para el adiestramiento espiritual, pero el mayor impedimento es no tener un fuerte deseo de practicar. Yhe Tsongkhapa dijo que para tener el deseo de aprovechar al máximo nuestra preciosa existencia dotada de libertades y dones, deberíamos meditar en las cuatro determinaciones siguientes:

Necesito practicar el Dharma.
Puedo practicar el Dharma.
He de practicar el Dharma en esta vida.
He de practicar el Dharma ahora mismo.

Para querer practicar el Dharma, primero hemos de convencernos de la necesidad de hacerlo. Para ello meditamos de esta forma:
Tengo que practicar el Dharma porque deseo ser feliz y evitar el sufrimiento, y este es el único método infalible para lograr estos objetivos. Si lo hago, eliminaré todos mis problemas y podré beneficiar a los demás.

Es posible que comprendamos la importancia de adiestrarnos en el Dharma pero pensemos que no somos capaces de hacerlo. Para eliminar dudas y convencernos de que poseemos las condiciones necesarias para practicar el Dharma y somos capaces de hacerlo, reflexionamos de la siguiente manera:

Ahora poseo una preciosa existencia humana dotada de las libertades y los dones, y dispongo de todas las condiciones externas necesarias, como haber encontrado un Maestro Espiritual cualificado. No existe razón alguna para no poder adiestrarme en el Dharma.

Sin embargo, es posible que reconozcamos la importancia de practicar el Dharma y nos sintamos capaces de hacerlo, pero lo dejemos para más adelante, en una de nuestras vidas futuras. Para eliminar esta pereza de la postergación debemos recordar que, como no tenemos la seguridad de poder obtener otro precioso renacimiento humano, hemos de practicar en esta misma vida.

Quizá reconozcamos que hemos de practicar en esta misma vida, pero aún pensemos que será mejor hacerlo cuando nos jubilemos. Para vencer esta actitud complaciente, debemos recordar que podemos morir en cualquier momento y, por lo tanto, hemos de empezar a practicar el Dharma cuanto antes. Tras esta reflexión tomaremos las siguientes cuatro resoluciones:

Voy a practicar el Dharma.
Puedo practicar el Dharma.
Voy a practicar el Dharma en esta vida.
Voy a practicar el Dharma ahora mismo.

Estas cuatro decisiones poseen un inmenso valor, porque nos inducen a generar de manera natural un deseo continuo y espontáneo de aprovechar al máximo nuestra preciosa existencia humana. Este deseo es nuestro mejor Guía Espiritual, porque nos conduce por los caminos espirituales correctos. Sin él, el consejo y aliento de los demás no nos ayudarán a poner en práctica el Dharma.

En cierta ocasión, Aryadeva y Ashvaghosa se disponían a entablar un debate. Ashvaghosa estaba de pie en el umbral de la habitación, con un pie dentro y el otro fuera. Para poner a prueba la sabiduría de Aryadeva, le preguntó: «¿Voy a salir o a entrar?» Aryadeva contestó: «Depende de tu intención. Si quieres salir, saldrás. Si quieres entrar, entrarás». Ashvaghosa no supo qué responder, porque lo que dijo Aryadeva era totalmente cierto.

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